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Raúl González Bórnez


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Wed, 16 Jul 2014 02:04:37 +0800
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En el nombre de Al.lah, el Clementísimo, el Misericordiosísimo.
La alabanza es para Dios, Señor de los mundos,
el Clementísimo con toda la Creación, el Misericordiosísimo con los creyentes,
Soberano del Día de la Recompensa.
Solamente a Ti adoramos y solamente a Ti pedimos ayuda.
Guíanos al camino recto,
el camino de aquellos a los que Tú has agraciado; no el de aquellos con los que Tú estás disgustado, ni el de los extraviados.
Alif, lam, mim
Esta es la Escritura (Sagrada), no hay duda. En ella hay una guía para los temerosos de Dios.
Aquellos que creen en lo que está oculto a los sentidos, hacen la oración y, de lo que Nosotros les proveemos, reparten.
Aquellos que creen en la revelación que se hizo descender para ti y en la revelación que se hizo descender antes de ti y que tienen certeza de la otra vida.
Esos son los que siguen la guía procedente de su Señor y esos son los triunfadores.
Ciertamente, a aquellos que no creen en Dios, da igual que les amonestes o que no, no creerán.
Dios cerró y selló sus corazones y sus oídos, y sobre sus ojos hay un velo y les aguarda un castigo inmenso.
Y entre la gente hay algunos que dicen: «¡Creemos en Dios y en el Último Día!», pero no son creyentes.
Pretenden engañar a Dios y a aquellos que creen, pero sólo se engañan a sí mismos, aunque no se dan cuenta.
En sus corazones hay una enfermedad y Dios agravará su enfermedad. Les aguarda un castigo doloroso por haber sido mentirosos.
Y cuando se les dice: «¡No corrompáis en la Tierra!» dicen: «¡En verdad, nosotros somos reformadores de lo que está mal!»
¿Acaso no son ellos los corruptores? Pero no se dan cuenta.
Y cuando se les dice: «Creed como cree el resto de la gente!», dicen: «¿Vamos a creer como creen los estúpidos?» ¿Acaso no son ellos los estúpidos? Pero no lo saben.
Y cuando se encuentran con aquellos que creen, dicen: «¡Creemos!» Pero cuando se quedan a solas con sus demonios, dicen: «¡En verdad, estamos con vosotros! ¡Solamente nos burlábamos de ellos!»
Dios sí que se burlará de ellos y les dejará que vaguen ciegos en su rebeldía.
Ésos son los que han trocado la Dirección por el extravío. Por eso, su negocio no ha resultado lucrativo y no han sido bien dirigidos.
Semejan a quien enciende un fuego. Pero cuando éste alumbra lo que hay en torno a él, Dios les arrebata su luz y les deja en tinieblas, sin que puedan ver.
Son sordos, mudos, ciegos y no rectificarán su error.
También semejan a quienes, en medio de una tormenta, con un cielo lleno de nubes oscuras, de truenos y relámpagos, se tapan los oídos con sus dedos por el estruendo del rayo al caer, temiendo la muerte. Dios acorrala a los que no creen.
El rayo casi les ciega. Cuando les ilumina, caminan, pero cuando se apaga, se detienen. Si Dios quisiera les arrebataría el oído y la vista. Verdaderamente, Dios tiene poder sobre todas las cosas.
¡Oh humanos! ¡Adorad a vuestro Señor, el Cual os ha creado, tanto a vosotros como a los que os precedieron! ¡Quizás así tengáis temor de disgustarle!
Él es Quien ha dispuesto para vosotros la Tierra como un lecho y el cielo como una bóveda. Quien hace descender agua del cielo, por medio de la cual surgen los frutos con los que os suministra vuestra provisión. Así pues, no atribuyáis semejantes a Dios, a sabiendas de lo que hacéis.
Y si dudáis de lo que hicimos descender del cielo para Nuestro siervo, aportad vosotros un capítulo semejante e invocad a vuestros testigos aparte de Dios, si es que sois sinceros.
Y si no lo hacéis, que no lo haréis, temed el fuego del infierno cuyo combustible son las gentes y las piedras y que está preparado para los que ocultan la verdad.
Y anuncia a aquellos que creen y actúan rectamente que les aguardan jardines celestiales por los cuales fluyen arroyos. Cuando se les ofrezcan los frutos que de ellos proceden, dirán: «Esto es lo mismo que se nos proporcionó anteriormente», pero lo que se les dé será semejante. Allí les esperan parejas purificadas y allí estarán eternamente.
Verdaderamente, Dios no se avergüenza [para expresar Su mensaje] de poner como ejemplo a un mosquito o algo mayor. Aquellos que creen, saben que, ciertamente, es la Verdad que procede de su Señor. En cuanto a los que no creen, dicen: «¿Qué es lo que pretende Dios con ese ejemplo?» Extravía con él a muchos y guía con él a muchos. Pero no se extravían con él sino los transgresores.
Aquellos que violan el pacto establecido con Dios después de haberlo aceptado, y cortan lo que Dios ha ordenado que continúe unido corrompiendo la Tierra. Esos son los perdedores.
¿Cómo podéis no creéis en Dios, cuando estabais muertos y Él os dio la vida; luego os hará morir y después os hará vivir (nuevamente), tras lo cual retornaréis a Él.
Él es quien creó para vosotros todo lo que hay en la Tierra, luego Se ocupó del cielo y lo ordenó en siete cielos. Él posee conocimiento de todas las cosas.
Y [recuerda] cuando tu Señor dijo a los ángeles: «En verdad, pondré en la Tierra un sucesor.» Dijeron: «¿Vas a poner en ella a quien corromperá y derramará la sangre, mientras que nosotros Te glorificamos con alabanzas y proclamamos Tu santidad?» Dijo Dios: «En verdad, Yo sé lo que vosotros no sabéis.»
Y enseñó a Adán los nombres de todos los seres. Luego los expuso ante los ángeles y Les dijo: «Informadme de los nombres de éstos, si es que sois veraces.»
Ellos dijeron: «¡Glorificado seas! No conocemos más que aquello que Tú nos has enseñado. En verdad, Tú eres el Conocedor, el Sabio.»
Dijo Él entonces: «¡Oh Adán! ¡Infórmales de sus nombres!» Y cuando Adán les hubo informado de sus nombres, dijo Él: «¿No os dije que, ciertamente, conozco lo oculto de los cielos y la Tierra, y que sé lo que manifestáis y lo que ocultáis?»
Y [recuerda] cuando Nosotros dijimos a los ángeles: «¡Prosternaos ante Adán!» y todos ellos se prosternaron excepto Iblís, que se negó y se llenó de arrogancia, y fue de los que no creen.
Dijimos. «¡Oh Adán! Habitad tú y tu pareja en el Jardín y comed ambos de él cuanto y donde queráis, pero no os acerquéis a este árbol, pues entonces seríais de los transgresores.»